
Una
encuesta ha puesto al descubierto una realidad estremecedora de la situación
económica de gran parte de la población. Como terapia urgente y efectiva, el
voluntariado más que nunca es imprescindible y las ventajas del voluntariado
son inmensas. Esos hombres y mujeres, jóvenes y mayores, destacan por su trabajo
donde se exprimen su verdadera naturaleza, dando una nueva dimensión a la vida.
Muchos voluntarios decepcionados por la superficialidad de las relaciones
sociales buscan un contacto más cercano, más sincero; otros comentan que cuando
uno se entrega a los demás generosamente vuelven a casa con una impresión de
riqueza interior inconmensurable e innumerable. No se gana dinero, pero se
recibe enormemente la dimensión del placer, de plenitud y de alegría.
La buena voluntad no es
suficiente para ser un voluntario eficaz, tiene que tener sensatez, cualidades
de escuchar, empatía, equilibro afectivo y capacidad para dejar el protagonismo
a la persona que ayudamos. Algunas faceta positiva del voluntariado es la
oportunidad de ser activo, tener confianza en uno mismo y tener una mejor
capacidad creativa. Al mismo tiempo poder conocer personas activas dentro de la
comunidad, provocando relaciones con personas de diferentes capas sociales e
ideología.
La
sociedad está en apuros, nos necesitamos los unos a los otros, la frase
"hoy por mí, mañana por ti" está en el hit-parade de los valores y de
la ética. Tenemos que cambiar de chip, las horas de sofá y de televisión traen obesidad
y quebrantos mentales. Sin embargo empujar una silla de ruedas, entregar un
plato de comida, leer un libro a un enfermo, entre otras cosas, trae muchas
alegrías y fuerza interior. Todos tenemos un don, sabiduría, y habilidad. Y,
ahora más que nunca, debemos compartirlo y de ello, seguir aprendiendo.





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