viernes, 10 de mayo de 2013

Cada año desperdiciamos 8 millones de toneladas de alimentos


Cada año desperdiciamos 8 millones de toneladas de alimentos


Los Bancos de Alimentos calcula que en los países  se desperdician 8 millones de toneladas de alimentos cada año. Esta cifra tan elevada es el resultado de las deficiencias en la producción y consumo de alimentos. Por otro lado, se produce en el mundo una cantidad de alimentos suficiente para alimentar al total de población mundial, pero aún así un 12,5% de la población está en situación de subnutrición. Se da una sobreproducción y una mala distribución de los alimentos. Ante tal desajuste es importante plantear qué es lo que se está haciendo mal.

Jose Graziano da Silva, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, apunta que en la actualidad se detecta un desperdicio de alimentos alrededor de un tercio del total producido. Durante las diferentes etapas por las que pasan los alimentos se pierden cantidades del mismo en buen estado.

>> Volatilidad de los precios: En muchas ocasiones el desperdicio de los alimentos se da antes de ser comercializado, ya que poner un alimento en el mercado puede tener un coste demasiado elevado. Cuando el precio de algún alimento cae en picado al productor puede no salirle a cuenta su comercialización y optar por la decisión menos costosa (tirarlo). Por lo tanto, uno de los perjuicios de una alta volatilidad de los precios de una economía es la difícil previsión y, consecuentemente, el desperdicio de cantidades importantes de alimento en buen estado. En el último informe presentado por la FAO se detecta un aumento de la volatilidad de los precios en todos los continentes, excepto en los países clasificados como desarrollados.

>> Requisitos para entrar en el mercado: Para la buena comercialización de un producto alimenticio se busca que éste entre por los ojos, aunque muchas veces el aspecto no tiene nada que ver con la calidad del alimento. Existe una percepción errónea de lo que es un alimento en buen estado. Este es uno de los motivos por los cuales también se desechan muchos alimentos. El cambio de estos cánones estéticos puede frenar el desecho de alimentos comestibles.

>> Envase y conservación: mejorar el envasado y conservar en el lugar correcto puede evitar el empeoramiento del estado de los alimentos. Puede ser beneficioso para alargar la vida de un alimento y evitar su deterioro, el avance en tecnologías de conservación y en la mejora de los envases. Además, es importante que, tanto los comercios como los consumidores, conozcan las condiciones propicias para conservar los alimentos. Si el envase contiene indicaciones de conservación facilita la transmisión de esta información.

>> Etiquetado e información al consumidor: No es lo mismo la fecha de caducidad a la fecha de consumo preferente o la fecha límite de venta. Aún así, muchas veces estas indicaciones se interpretan indistintamente.

>> Estrategias de venta: El objetivo de la producción de alimentos no es siempre la nutrición de las personas, si no que cada vez más se pasa por alto atendiendo a objetivos no tan claros. Cuando el principal objetivo de la comercialización de alimentos es el de obtener ganancias se incentiva el consumo desmesurado. Potenciar la venta de alimentos con precios promocionales, ofertas, etc. cumple con este fin, pero deja de lado la alimentación de las personas. Estas estrategias de ventas favorecen el consumo desmesurado, actitud que da lugar a un mayor desperdicio de alimentos. Siguiendo esta lógica los casos de subnutrición o el desperdicio de los alimentos no supone un problema ni altera la actividad de la mayoría de empresas alimentarias, ya que los alimentos son considerados como un producto de venta y no un bien necesario para todas las personas.

>> Hábitos: Es en los hogares donde se desperdician más alimentos. Algunas de las causas anteriores favorecen que la actitud de las personas a la hora de comprar e ingerir alimentos no sea la más apropiada para evitar el desperdicio de alimentos. Es importante tener en cuenta muchas de estas cosas para poder consumir con consciencia y, así, no dejarnos llevar por promociones o prever el consumo que vamos a hacer. También, incurrimos en errores a la hora de conservar los alimentos en casa y por eso debemos conocer qué indica la fecha marcada en el producto y buscar qué método de conservación es el más apropiado para cada alimento.

>> Previsión en hostelería: concienciar el sector hostelero puede ser también beneficioso, puesto que se trabaja con grandes cantidades de comida y las buenas prácticas pueden servir de ejemplo. Los alimentos no aprovechados se pueden destinar a personas que los necesitan, así como la comida servida a los comensales que no se ha acabado puede prepararse en un formato para llevar.

Intervenir en las diferentes etapas para mejorar la previsión, reducir el excedente y evitar el desecho debería ser una prioridad por motivos sociales y de medio ambiente. Aunque el trabajo que se realiza con iniciativas como la del Banco de los Alimentos ayuda a muchas personas no se debe poner el foco en este tipo de acciones. Un cambio en el sistema alimentario podría evitar esta desastrosa situación.

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