Los Bancos de Alimentos calcula que en los países
se desperdician 8 millones de toneladas
de alimentos cada año. Esta cifra tan elevada es el resultado de las
deficiencias en la producción y consumo de alimentos. Por otro lado, se produce
en el mundo una cantidad de alimentos suficiente para alimentar al total de
población mundial, pero aún así un 12,5% de la población está en
situación de subnutrición. Se da una sobreproducción y una mala
distribución de los alimentos. Ante tal desajuste es importante plantear qué es
lo que se está haciendo mal.
Jose Graziano da Silva, director general de la
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura,
apunta que en la actualidad se detecta un
desperdicio de alimentos alrededor de un tercio del total producido.
Durante las diferentes etapas por las que pasan los alimentos se pierden
cantidades del mismo en buen estado.
>> Volatilidad
de los precios: En muchas ocasiones el desperdicio de los alimentos
se da antes de ser comercializado, ya que poner un alimento en el mercado puede
tener un coste demasiado elevado. Cuando el precio de algún alimento cae en
picado al productor puede no salirle a cuenta su comercialización y optar por
la decisión menos costosa (tirarlo). Por lo tanto, uno de los perjuicios de una
alta volatilidad de los precios de una economía es la difícil previsión y,
consecuentemente, el desperdicio de cantidades importantes de alimento en buen
estado. En el último
informe presentado por la FAO se detecta un aumento de la
volatilidad de los precios en todos los continentes, excepto en los países
clasificados como desarrollados.
>> Requisitos para entrar en el
mercado: Para la buena comercialización de un producto
alimenticio se busca que éste entre por los ojos, aunque muchas veces el
aspecto no tiene nada que ver con la calidad del alimento. Existe una
percepción errónea de lo que es un alimento en buen estado. Este es uno de los
motivos por los cuales también se desechan muchos alimentos. El cambio de estos
cánones estéticos puede frenar el desecho de alimentos comestibles.
>> Envase y conservación:
mejorar el envasado y conservar en el lugar correcto puede evitar el empeoramiento
del estado de los alimentos. Puede ser beneficioso para alargar la vida de un
alimento y evitar su deterioro, el avance en tecnologías de conservación y en
la mejora de los envases. Además, es importante que, tanto los comercios como
los consumidores, conozcan las condiciones propicias para conservar los
alimentos. Si el envase contiene indicaciones de conservación facilita la
transmisión de esta información.
>> Etiquetado e información al
consumidor: No es lo mismo la fecha de caducidad a la fecha de
consumo preferente o la fecha límite de venta. Aún así, muchas veces estas
indicaciones se interpretan indistintamente.
>> Estrategias de venta:
El objetivo de la producción de alimentos no es siempre la nutrición de las
personas, si no que cada vez más se pasa por alto atendiendo a objetivos no tan
claros. Cuando el principal objetivo de la comercialización de alimentos es el
de obtener ganancias se incentiva el consumo desmesurado. Potenciar la venta de
alimentos con precios promocionales, ofertas, etc. cumple con este fin, pero
deja de lado la alimentación de las personas. Estas estrategias de ventas
favorecen el consumo desmesurado, actitud que da lugar a un mayor desperdicio
de alimentos. Siguiendo esta lógica los casos de subnutrición o el desperdicio
de los alimentos no supone un problema ni altera la actividad de la mayoría de
empresas alimentarias, ya que los alimentos son considerados como un producto
de venta y no un bien necesario para todas las personas.
>> Hábitos: Es en
los hogares donde se desperdician más alimentos. Algunas de las causas
anteriores favorecen que la actitud de las personas a la hora de comprar e
ingerir alimentos no sea la más apropiada para evitar el desperdicio de
alimentos. Es importante tener en cuenta muchas de estas cosas para poder
consumir con consciencia y, así, no dejarnos llevar por promociones o prever el
consumo que vamos a hacer. También, incurrimos en errores a la hora de
conservar los alimentos en casa y por eso debemos conocer qué indica la fecha
marcada en el producto y buscar qué método de conservación es el más apropiado
para cada alimento.
>> Previsión en hostelería:
concienciar el sector hostelero puede ser también beneficioso, puesto que se
trabaja con grandes cantidades de comida y las buenas prácticas pueden servir
de ejemplo. Los alimentos no aprovechados se pueden destinar a personas que los
necesitan, así como la comida servida a los comensales que no se ha acabado
puede prepararse en un formato para llevar.
Intervenir en las diferentes etapas
para mejorar la previsión, reducir el excedente y evitar el desecho debería ser
una prioridad por motivos sociales y de medio ambiente. Aunque el trabajo que
se realiza con iniciativas como la del Banco de los Alimentos ayuda a muchas
personas no se debe poner el foco en este tipo de acciones. Un cambio en el
sistema alimentario podría evitar esta desastrosa situación.





0 comentarios:
Publicar un comentario