El 50 por ciento de la población de los países en vías de desarrollo se
abastece de fuentes de agua contaminada y casi un 20 por ciento de las muertes
provocadas por enfermedades infecciosas están relacionados con el consumo de
agua no potable, estos datos fueron difundidos con motivo de la celebración del
Día Mundial del Agua. Según el estudio, el acceso al agua potable en los países
en desarrollo reduce la mortalidad infantil, aumenta la escolarización y
favorece la generación de ingresos.
Sin agua no hay vida, pero con agua contaminada muchas veces tampoco. No
podemos permitir que un niño muera cada 15 segundos por carecer de ella o por
consumirla contaminada. El agua es escasa, sí, pero hay para todos y debemos
poner los medios para que todos dispongamos del agua necesaria para vivir.
La mejora del acceso a fuentes de agua potable en los países en
desarrollo tiene una consecuencia directa sobre la reducción de la mortalidad
infantil, el aumento de la escolarización y la generación de ingresos. Sin
embargo, la privatización del suministro de agua se ha convertido en una nueva
amenaza para alcanzar en 2015 los Objetivos de Desarrollo del Milenio de
Naciones Unidas, que marca la aspiración de reducir a la mitad el número de
personas que no tiene acceso a agua potable.
En la actualidad sigue habiendo 1.000 millones de personas en el mundo
que no tienen acceso al agua, una situación a la que se considera un derecho
fundamental y no un bien mercantil, objeto de especulación. De no ser así, se augura
unas perspectivas "bastante negras" para el futuro de este recurso,
como consecuencia de su "mal uso" si no se ponen en marcha políticas
de ahorro y eficiencia.





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