Mantenerse impasible ante los
efectos devastadores del hambre en el mundo cuesta al año alrededor de 450.000 millones de dólares a los
países más pobres, lo que supone hasta 10 veces más que luchar contra este mal
social y cumplir el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio: reducir el hambre a la mitad para el año 2015. Así lo
revela un nuevo estudio llevado a cabo por Ayuda en
Acción y ActionAid.
"Luchar contra el hambre
inmediatamente sería diez veces más barato que ignorarla", ha declarado la
directora general de ActionAid, Joanna Kerr, con motivo de la publicación del
informe. "Cada año de menos productividad del
trabajador, mala salud y educación perdida cuesta millones a
los países pobres", ha agregado
"El coste no es sólo económico",
prosiguió Joanna Kerr. "Si los Gobiernos no actúan ahora mismo, más de un millón de niños podrían morir de
aquí a 2015 y la mitad de África no tendrá comida suficiente durante
diez años", ha advertido.
"Los últimos disturbios causados por la falta
de alimentos son un claro recordatorio de que los países pobres no pueden
depender de mercados de alimentos inestables", ha declarado Kerr. "Invertir en explotaciones agrícolas locales
donde reside el hambre es la mejor forma de evitar otra crisis
alimenticia", ha concluido.
El informe de ActionAid y Ayuda en Acción revela
que de 28 países empobrecidos, 20 están
lejos de reducir a la mitad el hambre para 2015 y 12 de ellos están
retrocediendo, "a pesar de las declaraciones de la ONU que afirman que el
mundo avanza en la consecución de este objetivo". Si el listado no
incluyera a China, la economía en vías de desarrollo con más éxito, "el
porcentaje de personas con hambre en el mundo sería el mismo que cuando se
fijaron los objetivos hace ya dos décadas", indica el informe.





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