jueves, 4 de julio de 2013

La alimentación escolar es crucial en tiempos de crisis, pero los más necesitados siguen sin recibirla, según nuevo informe



Alrededor de 368 millones de niños es decir 1 de cada 5 niños reciben una comida en la escuela todos los días en 169 países desarrollados y en vías de desarrollo. La inversión global anual en estos programas asciende a unos $75 mil millones y proviene, en su mayor parte, de los presupuestos de los gobiernos, según el informe.

A pesar de la naturaleza universal de la alimentación escolar, la cobertura de estos programas es mínima en donde más se la necesita. En países de bajos ingresos, en donde los niños tienen más posibilidades de padecer pobreza y hambre, solo el 18 por ciento recibe una comida diaria en la escuela, comparado con el cerca del 49 por ciento de los niños en países de ingreso medio.

La alimentación escolar garantiza que en donde haya educación de calidad, los niños podrán aprovechar la oportunidad de aprender. Es una inversión que rendirá dividendos en el futuro con una generación de adultos mejor educados, más fuertes y más sanos, y que también previene que los más vulnerables sufran en tiempos de crisis.

En los últimos cinco años, al menos 38 países han puesto en marcha sus programas de alimentación escolar, en respuesta a una crisis, ya sea relacionada con el precio de los alimentos, los conflictos, los desastres naturales o la volatilidad financiera.

Durante las crisis de los alimentos y del petróleo en 2008, muchos gobiernos que luchaban por proteger a los más vulnerables del hambre  recurrían a las comidas escolares con ese propósito. En la recesión actual, incluso los países desarrollados están examinando cómo las comidas escolares pueden evitar que estas familias sigan decayendo en la pobreza y el hambre.

La alimentación escolar proporciona una serie de beneficios en materia de educación, la nutrición, la transferencia de los ingresos y la producción agrícola local. Por cada dólar que los gobiernos y donantes invierten, el Programa de alimentación mundial estima que se obtienen unos 3 dólares en beneficios económicos, según el reporte.

El PMA ha estado operando programas de alimentación escolar en los países en desarrollo por cerca de medio siglo. En el 2012, el PMA proporcionó comidas o meriendas escolares a 24,7 millones de niños en 63 países, incluyendo raciones para llevar a casa para 1,3 millones de niñas y 500,000 niños, brindando así un incentivo para que las familias pobres mantengan a sus hijos en la escuela, en lugar de enviarlos a trabajar en los campos, en las fábricas o en el hogar.

El PMA apoya a los gobiernos nacionales a mejorar sus capacidades para implementar programas de alimentación escolar de calidad y sostenibles, facilitando así el proceso de transición en el cual los gobiernos asumen la administración y financiación de los programas originalmente establecidos por el PMA.

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